Teresa García:


"Me interesa mucho explorar y explotar más la comunicación entre el mundo actoral y musical para trasmitir historias y emociones al público"

Este Martes 16 podremos disfrutar de un concierto muy especial. En él se fusionan imágenes de diferentes artistas plásticos y fotógrafos con música y poesía. Dan vida a este proyecto los componentes de Esfera Ensemble, que está formado por Teresa García Herranz (guitarra clásica), Elisenda Pujals Picó (voz) y Arne Bock (jefe técnico del espectáculo), y cuenta con la colaboración de un equipo multidisciplinar de artistas.

Hablamos con su directora artística y guitarrista, Teresa García Herranz, de sus muchos e interesantes proyectos y algunas cosas más.

Fernando López: ¡Hola Teresa! Es un placer tenerte en el festival con un espectáculo multimedia y multidisciplinar, que son proyectos que nos encantan, ¿podrías comentarnos qué queréis contar con “País de la Ausencia”? ¿Cómo surgió el proyecto?

Teresa García: Este proyecto surgió de una necesidad de acercar la música contemporánea a un público más amplio. Durante varios años estuve viviendo en Holanda donde hay un gran movimiento de música y arte contemporáneo muy activo, en el que se están haciendo cosas maravillosas. En parte creo que es porque allí el gobierno apoya mucho los movimientos artísticos en general, y mucho más si apuestan por crear cosas novedosas. Pero por otra parte pienso que tiene mucho que ver la educación artística de la población en general, y musical en particular. En el Norte de Europa es común que la gente escuche e interpreten como aficionados música clásica, así que cuando llegan a adultos, no les apetece tanto escuchar grandes clásicos, porque ya los han escuchado durante años, buscan cosas nuevas, y el arte contemporáneo es bien recibido. En España, sin embargo, es más difícil encontrar público interesado en este tipo de repertorio. Dado que vivimos actualmente en una época de pantallas en la que todo aquello que entra por el ojo resulta mucho más atractivo, pensé que la idea de mezclar la música con imágenes multimedia de diferentes artistas plásticos era una forma de acercar este tipo de música a un público más amplio, que de otra manera no se plantearían ir a escuchar. Y en cualquier caso, siempre me he sentido muy atraída por la idea de la interdisciplinaridad y transversalidad del arte. Pensé que ya hay muchos guitarristas maravillosos dando conciertos de música, pero ésto era algo que yo podía aportar distinto.

F. L: En este espectáculo, aparte de un potente marco audiovisual, presentas música contemporánea pero que se fija en una tradición ancestral como es la Semana Santa, me refiero a la obra que abre el espectáculo, “Saeta” de Wim Henderickx, ¿Podrías hablarnos de esta relación entre tradición y modernidad?

T. G: He pasado una buena época de mi vida viviendo en el extranjero, y he viajado a diferentes países. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es la influencia que tienen las religiones en el tipo de cultura, sociedad y valores de un pueblo. Incluso dentro de la misma religión cristiana, no tienen nada que ver las sociedades que se han criado en la religión católica, con los protestantes calvinistas, y éstos nada que ver con los luteranos. Me fascina cómo este tipo de creencias religiosas y las historias que hay detrás, influyen tantísimo en una sociedad, incluso si un individuo concreto es o no es religioso, esa influencia está ahí. No quería hacer por tanto una obra que fuese ni una exaltación religiosa, ni una crítica a la religión, porque lo que me interesaba era el punto de vista antropológico. Al fin y al cabo, la pasión de Cristo es una historia de hace miles de años que cuenta lo peor y lo mejor del ser humano: la capacidad de sacrificio, la capacidad de crueldad, el amor, la traición... un mundo de luces y sombras, que a pesar de ser una historia ancestral, no se aleja nada del mundo que vivimos hoy en día. Y eso es lo que quise hacer con esta pieza, traer esa historia de hace miles de años al siglo XXI, y verla a través de los ojos de hoy en día.

F. L. También presentáis una obra de nueva creación “La casa Roja” de Ilya Ziblat, ¿cómo ha sido el trabajo con el compositor? Ziblat combina elementos fijos (escritos) con improvisación guiada, en palabras del propio compositor. ¿Puedes contarnos un poco acerca de esta pieza?

T. G: Todas las obras que interpretamos son música contemporánea, y las piezas que tenemos para guitarra y voz están compuestas sobre poemas. Dado que estaba creando un espectáculo multidisciplinar, me interesaba mucho esta otra manifestación artística que aparecía ya en el repertorio, la literatura, en concreto, la poesía. Pero en las obras que interpretábamos, a pesar de que la música era contemporánea, los poemas eran de artistas pasados, como Federico García Lorca y Gabriela Mistral. Echaba de menos que tuviésemos un poeta actual, e Ilya Ziblat se había ofrecido a componernos una pieza. Buscando material me encontré con Juan Carlos Mestre, que había ganado el premio nacional de poesía en 2009 con su poema de la Casa Roja. El poema hablaba con una gran intensidad metafórica y potencia visual, y además descubrí que a parte de poeta, Juan Carlos es un maginífico pintor. Sus pinturas me cautivaron tanto o más que sus palabras. Me pareció que era justo lo que necesitábamos. Le pasé el material a Ilya, y quedó tan cautivado como yo con su trabajo, así que fue una gran alegría cuando nos dio permiso para utilizar su obra. Efectivamente Ilya utiliza elementos fijos escritos con mucha libertad de improvisación guiada, es decir, hay elementos musicales escritos, pero dependiendo de la interpretación, el guitarrista va variando cuándo entra uno y cuándo entra otro. Esto permite tener mucha libertad a la hora de interpretarlos, ya que no hay un compás determinado, ni siquiera un pulso, porque las figuras que te sugiere están continuamente en acelerando y ritardando, con pausas y calderones. El tipo de atmósfera que crea con esta repetición de materiales ayuda de manera mágica a meterte en ese mundo imaginario de Juan Carlos Mestre.

F. L: Teresa, aparte de tu carrera como guitarrista, también tienes una sólida formación como bailarina, ¿ha influido esto en tu concepción de la música? ¿Cómo ves la percepción y el uso del espacio escénico desde tu doble condición de músico-bailarina?

T.G: Sí creo que me ha influído mucho, desde pequeña he estado siempre en contacto con diferentes manifestaciones artísticas, la danza y la música como mis grandes pilares, pero también he estado mucho en contacto con la literatura y la pintura. Me ha gustado siempre expresarme de forma artística en maneras muy diferentes, la música desde un mundo más introvertido, la danza desde otro más extrovertido por ser a través del movimiento. Y a pesar de que a nivel profesional no me quedó más remedio que tirar por un derrotero, que fue la música, nunca me gustó desligarme de los otros, siempre los he echado de menos, porque son maneras de expresarse muy diferentes, y en cuanto acabé la carrera me concentré en tratar de encontrar nexos en los que poder unirlos. De ahí la cantidad de proyectos interdisciplinares en los que me he embarcado desde entonces.

F. L: Empezaste tu formación musical desde muy pequeña con tu padre, el también guitarrista y profesor Fidel García, ¿cuáles son tus primeros recuerdos ligados a la música?

T. G: Yo nací casi con una guitarra bajo el brazo. Mi padre siempre estaba tocando la guitarra en casa, así que en cuanto crecí lo suficiente como para agarrar este instrumento entre mis manos tuve uno, y hasta hoy. Mis primeros recuerdos ligados a la música son indudablemente mi padre tocando la guitarra en casa y yo tratando de imitarle con el deseo de algún día poder tocar como él.

F. L: Siempre has estado ligada a proyectos donde la escena está muy presente, aunando música con teatro en Anónimas y también aunando danza y música con “Lux Ensemble” ¿Qué proyectos te gustaría abordar en el futuro?

T. G: De todas las combinaciones que he hecho hasta ahora entre diferentes disciplinas artísticas, la combinación de música y teatro es la que más me ha aportado como persona y como artista. Como suelen decir, me ha picado el bichito del teatro, y de momento tengo muchas ganas de seguir explorando esa aventura, y poder realizar más proyectos aunando estas dos vertientes artísticas. Me interesa mucho explorar y explotar más la comunicación entre el mundo actoral y musical para trasmitir historias y emociones al público.

Ha sido un auténtico placer compartir estas preguntas contigo, Teresa, gracias por dedicarnos tu tiempo y tu amabilidad. Por último: ¿hay alguna pregunta que hubieras querido contestar y no te hemos hecho?

T. G: No se me ocurre ahora mismo ninguna. Pero sí me gustaría resaltar que detrás de este concierto audiovisual hay muchísimos artistas maravillosos colaborando, y me gustaría nombrarlos a todos/as, porque sin ellos este espectáculo no sería posible. Por un lado los compositores Wim Henderickx, Dusan Bogdanovic e Ilya Ziblat que me han apoyado mucho en todo momento con la idea de combinar sus músicas con las imágenes de otros artistas. El ya mencionado poeta y pintor Juan Carlos Mestre que tan generosamente nos permitió usar su obra. Juan Antonio Baños, un pintor español joven de gran talento, que se embarcó en esta loca aventura conmigo creando pinturas animadas especialmente para las músicas de Bogdanovic y Brouwer, y que trabajó mano a mano conmigo pese a la distancia, dado que en aquellos momentos se encontraba primero en una residencia artística en China y luego en Estados Unidos. Un grupo grande de fotógrafos que por aquél entonces habían hecho una exposición conjunta sobre la Semana Santa, y cerca de 30 de aquellos maravillosos artistas me cedieron su obra para poder llevar a cabo Saeta, entre otros Chema Concellón y Julián Contreras, de los cuales tengo muchas fotografías. También Javier Echánove, fotógrafo madrileño que se unió al proyecto de manera más tardía cediéndome algunas de sus fotografías de la Semana Santa de Madrid. Noelia García Manso y Arne Bock que me ayudaron con toda la parte audiovisual de animación de fotografías y pinturas fijas. Y por supuesto, el equipo más directo de Esfera Ensemble, Elisenda Pujals, la cantante con la que interpreto las obras de guitarra y voz, y Arne Bock, nuestro jefe técnico, que además de haber realizado algunos de los audiovisuales se encarga de que toda la parte técnica del espectáculo funcione, la ayuda y apoyo incondicional de ambos han sido claves para que el proyecto saliera adelante.

Así que, aunque en el escenario sólo se nos ve a Elisenda y a mí junto a una pantalla, me parecía importante resaltar el gran equipo de artistas que hay colaborando detrás, que hacen que este espectáculo sea posible. Muchas gracias Fernando por darme la oportunidad de realizar esta entrevista contigo y deseando encontrarme contigo en Maranchón.

Estamos deseando disfrutar de vuestro espectáculo este próximo martes en la sala polivalente de Maranchón, ¡tiene muy buena pinta! ¡Qué sigáis disfrutando de éxitos y nuevos proyectos!

Fernando López-Andújar

Cuarteto Ex Corde